Scorpions en Chile / 14 de Septiembre de 2012 / Movistar Arena
La banda tuvo una gran noche en Santiago.

Dos años exactos tuvieron que pasar para que los fanáticos chilenos de Scorpions pudieran ver nuevamente y -al parecer- por última vez a la banda alemana de heavy metal y hard rock. La primera cita que tuvo lugar el 14 de septiembre de 2010, se repetía en el mismo Movistar Arena. La introducción “Ladies and gentlemen” y la aparición del baterista James Kottak en escena dieron paso a la primera canción de la noche: “Sting in the Tail” del disco homónimo de 2010. La buena recepción fue instantánea y los cerca de ocho mil fanáticos aplaudieron y gritaron por los alemanes que sonreían en los primeros acordes. Sin detenerse continuaron con “Make it real” y luego “Is there anybody there?”, con la que hicieron agitar las cabezas y brazos de los fanáticos, especialmente de quienes se encontraban cerca del escenario y una pasarela que llegaba hasta la mitad de la cancha preferencial.

Con la misma escenografía que se presentó en 2010 y en toda la gira Get Your Sting & Blackout Farewell World Tour -que consistía en tres pantallas de alta resolución, más otras superpuestas a los “dos pisos” del escenario-, Scorpions impactó con juegos de luces e imágenes que se coordinaban con los ritmos de las guitarras y batería. Así lo demostraron en “The Zoo”, canción perteneciente al disco Animal Magnetism de 1980. En el escenario, Klaus Meine (voz), Rudolf Schenker (guitarra), Matthias Jabs (guitarra), James Kottak (batería) y Pawe? M?ciwoda (bajo), se veían cómodos. Se reían, saltaban, corrían por el escenario, armaban coreografías y posaban para las fotografías que les sacaban los fanáticos. Justamente una de las postales más memorables de la noche fue en la instrumental “Coast to coast”, que incluyó la incursión de Meine en un solo de tres guitarras y bajo que se inició en el escenario y terminó en la extensión de éste. La primera pausa de los rápidos riffs llegó con “Send me an Angel”, que fue interpretada de forma acústica en la parte delantera de la pasarela. De forma íntima y muy emotiva, los fanáticos corearon la canción perteneciente al álbum Crazy World (1990) y los alemanes agradecieron cada una de las intervenciones del público, ya fuesen gritos, aplausos o la pura letra de la canción. Lo mismo se repitió con la clásica “Holiday”, que cantaron con una bandera chilena al hombro y que continuó con su galopante ritmo en el escenario central.

“¿Están listos para rockear?!”, repitió una y otra vez Klaus Meine, para dar paso a “Raised on Rock” de su placa de 2010 y continuar con “Tease me please me”, lanzada dos décadas antes. Tal como lo ha hecho durante toda la gira, el baterista Kottak presentó su segmento en solitario, llamado Kottak Attack. Junto a sus improvisaciones, se muestra un video donde se representa un viaje desde la mente del percusionista a décadas pasadas, recreando situaciones relacionadas a las carátulas icónicas de la banda, entre ellas el surreal desierto de Crazy world (1990), el apocalíptico futuro de Humanity Hour 1 (2007) y la sala de tortura de Blackout (1982). “Es genial estar en Santiago de Chile”, confesó Kottack luego de jugar y animar al público haciéndolo competir entre sí. “¡Salud por Scorpions!”, dijo más tarde mientras levantaba un vaso dedicado a los chilenos y lucía la parte trasera de su polera con las palabras “ROCK AND ROLL FOREVER”, misma leyenda que lleva tatuada en su espalda y que también mostró a los asistentes.

“Big city nights” fue la encargada de cerrar la primera parte del show, cerca de las 22:40 horas y luego de un poco más de 60 minutos de presentación. El público aprovechó de ovacionar al quinteto una vez más y de exigir que volviera al escenario, porque aún faltaban sus más populares hits. Y así fue. Para terminar con el que sería su último recital en Chile, Scorpions dedicó el clásico “Still loving you”, que obviamente fue una de las más coreadas de la noche. Los singles continuaron con “Wind of change”, cuya letra fue cantada entre luces de encendedores, celulares y una proyección de imágenes de la caída del Muro de Berlín. “¡No hay como ustedes, Chile!”, fue la frase que despachó Meine para volver locos una vez más a los fanáticos, que saltaron y corearon “No one like you”. Preparándose ya para la gran canción de la noche, la banda volvió a agradecer a los fanáticos chilenos y cerró el telón con el himno “Rock you like a hurricane”, demostrando que a pesar de sus cuatro décadas de trayectoria y un inminente retiro de los escenarios, Scorpions seguirá rockeando hasta el final.

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